Conversando con un Coach #766 “Centrado”

Un adolescente estaba sentado en el jardín con su abuelo.
Estoy sacando notas excelentes dijo y mis profesores me ven un gran futuro, sin embargo, no me siento feliz.
Una vida feliz es como un círculo perfecto, respondió su abuelo tomando una piedra y una ramita de un árbol. Puso la piedra en el suelo y usando la rama a modo de compás trazó un círculo perfecto con la piedra como centro.
Cuando tienes un centro fijo y firme entonces tu círculo podrá ser perfecto, dijo el abuelo. En cambio, si el centro se está desplazando constantemente, te resultará muy difícil dibujar un círculo.
Hoy mucha gente recibe una buena educación y realiza una carrera exitosa, pero no establece un centro espiritual alrededor del cual pueden girar las actividades de su vida.
Especialmente en estos tiempos tan turbulentos uno necesita un centro así.
Cuando tengas un centro, hijo y este sea claro para tí todo lo demás fluirá naturalmente y te resultará más fácil encontrar la felicidad porque sabrás donde buscarla.

A qué llamamos centro?
Sostengo que este es un espacio muy amplio que está formado entre otras cosas por:
La conexión con nosotros mismos y nuestro Ser Superior.
El contacto con nuestros sueños y nuestros objetivos.
La relación que tengamos con nuestros talentos, nuestros dones y nuestras capacidades.
Dicho en otras palabras, podríamos decir que nuestro centro está formado por la relación que mantenemos con nosotros y la habilidad de saber hacia dónde vamos: quiénes somos y cuáles son nuestros sueños.
Cuando esto es claro para nosotros nos resulta fácil delimitar nuestro círculo de influencia.

El poder es sostenerte fuertemente en tu propio centro
y vivir en tu corazón. SARK

El círculo de influencia es ese espacio que nos permite reconocer nuestra responsabilidad de hacer que las cosas sucedan, es el espacio en el que invertimos nuestro tiempo y nuestra energía, es el espacio en donde están aquellas cosas acerca de las cuales tenemos control directo para cambiar. Es el espacio que depende de mí.

No podemos controlar el viento,
pero si podemos orientar las velas.

No importa lo que esté sucediendo afuera. No importa cuáles sean las circunstancias. Tú puedes volver a ese espacio donde todo depende de ti mismo, de tu forma de pensar y de tu forma de ver las cosas.
Cuando sales de este círculo entras en otro que es el que llamamos círculo de preocupación que es el espacio donde las cosas dependen de los demás y nosotros no tenemos influencia.
Estos dos círculos están relacionados entre sí y a medida que uno crece el otro se achica.
Cada vez que estés haciéndote problema por algo que no tengas injerencia estará creciendo tu círculo de preocupación y cada vez que busques alternativas que dependan de ti estarás ampliando tu círculo de influencia.

He aprendido de la experiencia
que la mejor parte de nuestra felicidad o miseria
depende de nuestra disposición y no de nuestra circunstancias.
MARTHA WASHINGTON.

Me gustaría mostrarte esto con un ejemplo: pensemos en Ghandi y cómo mientras sus acusadores lo criticaban él expandía su círculo de influencia entre los campesinos en forma silenciosa, lenta e imperceptible. Aunque no tenía ningún cargo ni posición política por medio del ayuno y la persuasión moral finalmente puso a Inglaterra de rodillas.
Ghandi no se quedó pensando en el poder que tenía Inglaterra, no se quedó pensando en la manera en que los ingleses lo trataban, ni siquiera le dio importancia a conversaciones internas que decían que lo que él pretendía era difícil o imposible. Él hizo importante su sueño de liberar a la India, él hizo importante lo que podía hacer y al hacerlo el “milagro” se produjo. Centrándose en él mismo, en su capacidad de hacer y en el poder que esto le otorgaba. Desde su “pequeño mundo” conquistó al GRAN MUNDO. Sólo se enfocó en hacer crecer su círculo de influencia.

Creer que lo que no ha ocurrido hasta ahora
no ocurrirá jamás;
es no creer en la dignidad del hombre.
GHANDI

Estamos viviendo una época de muchas turbulencias donde los problemas están a la orden del día.
¿Qué haces importante frente a ellos?
Tu capacidad, tus competencias, tus sueños, lo que puedes hacer?
O la conversación interna que te deja como víctima de las circunstancias frente a lo que no puedes cambiar.

Sólo los que están dispuestos a ir lejos
sabrán lo lejos que pueden llegar.
Y, hasta que no extiendas tus alas,
nadie puede saber lo alto que llegarás.

Todo hemos nacido con alas.
En tiempo de dificultad, despliégalas.
KEVIN MEYERS.

Publicado en 2018.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *